Las obras aguardan... pero permanecen Los Maártires

2026 / 09 / 27  ( La Nueva España )

Desde el 18 de septiembre, algo comienza a sentirse en el Valle de Cuna y Cenera, en torno al Santuario de San Cosme y San Damián. Durante nueve días, esta zona es la protagonista social, histórica y religiosa del Concejo. Todo mierense tiene en su familia a alguien que va a pedirles, o agradecerles, y es que, creamos o no, es innegable que el ser humano, históricamente, y de forma innata en todas las culturas y todos los lugares, se ha encomendado a la fé (cada uno a la suya) cuando en la vida vienen mal dadas.

Este Valle parecía el año pasado obrar el gran milagro, y obtener uno de los grandes consensos políticos del municipio. El Partido Socialista, pudiendo llamar por teléfono a Barbón, o a Alejandro Calvo (Consejero competente en Infraestructuras) para pedírselo, ya que era, y es, una competencia autonómica, decidía llevar al Ayuntamiento la actuación sobre la pista que une los concejos de Mieres y Riosa a través de Cenera. Una obra necesaria, reclamada durante años, que conectaría dos municipios y mejoraría la accesibilidad a toda una zona. Dicha propuesta fue aprobada por unanimidad del Pleno de 27 de noviembre de 2025. Unanimidad. Una palabra que en política cada vez se pronuncia menos.

Sólo cuatro días después, el 1 de diciembre de 2025, el Principado de Asturias presentaba los Presupuestos autonómicos de 2026. No había ni un solo euro para dicha pista. Algunos pueden pensar que quizás era muy precipitado, que no les había dado tiempo, sin embargo, al Partido Popular sí que le dio tiempo antes del 23 de diciembre, de elaborar y presentar una enmienda parcial a los Presupuestos autonómicos de ciento cincuenta mil euros, para al menos, poder comenzar con los primeros pasos de la obra. Ciento cincuenta mil euros que hubieran permitido avanzar, que hubieran significado una señal. Dicha enmienda fue votada en la Junta General del Principado el 31 de diciembre, y tanto el Partido Socialista, como Izquierda Unida, votaron en contra; con el voto, por cierto, en ambos partidos, de diputadas mierenses. Con amigos así, es normal que en Mieres no tengamos enemigos. Proponer y votar una cosa, en una administración que no tiene competencia para ello, y luego, votar en contra en la que es competente, tiene un nombre suave, y se llama trilerismo político. El nombre grueso pueden ponérselo ustedes.

Este trilerismo político ha sido la nota en los últimos años en este Ayuntamiento. Un Gobierno que envía muchas cartas, pero los resultados son los siguientes: un cuartel de la Guardia Civil que se inunda de aguas fecales antes de inaugurarse y que tiene un retrete y dos duchas para ochenta agentes, las pantallas antirruido meses paradas, más listas de espera en el Hospital, un AVE de primera hora que no para en Mieres, una estación con una reforma anunciada hace más de dos años que no llega. Es más, una estación que ahora mismo no tiene ni dónde comprar una botella de agua, un aseo que usar por las tardes, y que lleva meses sin elevador para personas de movilidad reducida. Años de promesas. Años de cartas. Años esperando que alguien, en alguna administración, hiciera su trabajo. En las dos administraciones, tanto el Estado, como el Principado de Asturias, Izquierda Unida forma parte del Gobierno, Izquierda Unida aprueba Presupuestos, e Izquierda Unida envía cartas. ¿Sabéis cuándo ha venido un Ministro? Para exportar la Caja de Resistencia con la que contratar activistas políticos de izquierda. Para eso sí han tenido mano en Madrid. Para eso sí han encontrado prioridad, recursos y voluntad política. Las prioridades de cada uno son las que son, pero al menos que no nos tomen el pelo justificando su trabajo en el envío de cartas. Las cartas no limpian vías de acceso, no arreglan estaciones, no instalan elevadores.

También hablo de trilerismo político con lo sucedido en el Pleno de julio. Izquierda Unida votaba en contra de una moción del Partido Popular para exigir a Renfe y Adif los servicios mínimos para la estación (aseo, distribución de bebida, y elevador), aduciendo que dicha petición ya estaba hecha. El PSOE ni siquiera explicó su voto en contra en el Pleno, aunque a posteriori, y en redes sociales, pretendieron hacerlo. Pues entonces a mí, y a mi partido, alguien tiene que explicarnos porqué en el Pleno de mayo, un mes y medio antes, con el mismo argumento, ambos partidos votaron a favor de una petición del Partido Popular para requerir al Principado la limpieza y mantenimiento de las carreteras autonómicas en el concejo. Exactamente el mismo argumento. La misma lógica. Pero un voto diferente. El cálculo político lleva a que mociones en las que se les solicita realizar una gestión, puedan ser votadas a favor o en contra con el mismo argumento. Es decir, el argumento no importa. La gestión no importa. Lo que importa es quién propone, y qué propone.

Pero el 18 de septiembre comenzó la novena a San Cosme y San Damián, y el 27 llegará la romería. En el Valle de Cuna y Cenera volverá a sentirse ese ambiente que sólo tienen las fiestas de los mártires. Los vecinos abrirán sus prados, como hacen desde hace décadas, para que la gente suba, coma, disfrute junta. Familias enteras compartiendo, amigos que se reencuentran, gente que sabe lo que significa estar unida alrededor de una tradición arragaida. Habrá risa, convivencia, esa generosidad de quienes abren sus tierras para que otros celebren. Eso que no se negocia en Plenos, que no se vota en Presupuestos, que no se justifica con cartas. La romería seguirá ahí, como ha estado siempre, como estará cuando muchas de estas promesas políticas se hayan olvidado. Porque mientras llegan las obras y los Presupuestos, mientras se envían cartas y se votan mociones, los mártires, como fiesta, seguirán siendo los mártires. Y eso, al menos, es real.

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