Veinte años de secano
2026 / 06 / 19 ( La Nueva España )
Hay decisiones políticas que no se entienden en el momento en que se toman, pero que con el paso del tiempo acaban revelando toda su lógica. La piscina descubierta de Vega de Arriba es una de ellas. Cerró hace más de veinte años con carácter provisional. Se trataba de adaptar el vaso a una normativa autonómica. Un “hasta luego” que acabó convirtiéndose en abandono. Y ese abandono no fue inevitable, fue una decisión sostenida en el tiempo.
En mayo de 2005, con un gobierno de coalición entre PSOE e Izquierda Unida, esta última —a través de quien hoy es su coordinadora municipal— cifraba la reparación en unos 390.000 euros. Es decir, existía diagnóstico, existía solución y existía un coste asumible. Lo que no existió fue voluntad política para ejecutarlo, pese a estar ambos partidos en el gobierno.
Sin embargo, en 2009, ya fuera del Gobierno, el discurso cambió radicalmente: de no reparar lo básico cuando se tenía la responsabilidad, a prometer un parque acuático con spa y vaso infantil, una inversión que, según defendían entonces, estaba “sobradamente justificada”. Ni se hizo lo necesario cuando se gobernaba, ni se cumplió lo que se prometía después.
A partir de 2011, con Izquierda Unida ya al frente del Ayuntamiento, tampoco se corrigió esa inacción. Pasaron los años y la piscina siguió sin existir. Por su parte, el Partido Socialista, durante su etapa de gobierno, nunca contempló la reapertura. No fue una prioridad en ningún momento. Solo cuando llevaba varios años en la oposición empezó a incorporarla a su discurso. De hecho, en junio de 2018, cuando el Partido Popular volvió a llevar la piscina al Pleno, tanto IU como PSOE votaron en contra. No es una interpretación. Es un hecho que consta en el Acta del Pleno.
Mientras tanto, los vecinos hacían lo de siempre: marcharse. Verano tras verano. Porque la piscina no estaba. Porque quienes tenían la responsabilidad de hacerla, simplemente, no la hicieron. Una pregunta directa al actual Alcalde, ¿qué interés había? Se pueden responder los vecinos, yo ahí lo dejo.
Y aquí conviene decirlo sin rodeos: si hoy esta piscina sigue siendo un tema de debate es porque el Partido Popular no permitió que desapareciera. Ha sido el único que la ha defendido de forma constante durante más de dos décadas. Sin bandazos, sin silencios y sin adaptarse al calendario político. Porque era el único que no tenía hipotecas, ni miedo a perder votos de quienes no querían esta reapertura.
En 2022 se consigna por fin una partida con cargos a remanentes de tesorería. Era el momento. Pero en enero de 2023 se cancela, alegando el precio de la electricidad, un argumento difícil de sostener cuando ya se había previsto después del estallido de la guerra de Ucrania, y se había incrementado la inversión en más de 575.000 euros. No fue un imprevisto: fue otra decisión que retrasó lo que llevaba años pendiente.
Y a partir de ahí, todo empieza a encajar demasiado bien: si no llegaba para 2023, ya llegaría para 2027.
En agosto de 2024, el Principado advierte de la necesidad de vestuarios independientes. A pesar de ello, el Ayuntamiento licita sin incorporarlos. No era un detalle menor. Era un requisito imprescindible. La licitación quedó desierta, pero incluso de haberse ejecutado, la piscina no habría podido abrir por falta de autorización sanitaria. Otro retraso evitable. Otro tiempo perdido.
Tardó un año entero en volver a licitarse, y la obra se ha adjudicado por cerca de 1,8 millones de euros. Una cifra que evidencia hasta qué punto la dejadez y las decisiones erróneas acaban saliendo caras. Porque no es solo que llegue tarde. Es que llega mucho más cara de lo que habría sido necesario.
Ahora sí, todo avanza. Adjudicación en abril de 2026. Once meses de ejecución. Inicio en las próximas semanas. Y una consecuencia evidente: la piscina estará lista en la antesala de las elecciones de 2027. El calendario, esta vez, sí se cumple. Y visto en conjunto, todo encaja: lo que no se quiso hacer durante años, lo que no llegó a tiempo para 2023, aparece ahora en el momento exacto.
Es una buena noticia que Mieres recupere su piscina descubierta. Nos alegramos, por supuesto. Pero también es necesario decirlo con claridad: no ha faltado dinero, ni ideas, ni tiempo. Ha faltado voluntad.
Una actuación que Izquierda Unida cifraba en 2005 en 390.000 euros ha acabado costándonos 1,8 millones… y más de veinte años perdidos.
